lunes, febrero 19

Tal vez...


Te amo.

Para ello … no tienes que hacer nada, basta con que seas tú. Ese tú que a veces escondes, pero que ¡yo conozco tan bien!

Me alcanza con tu risa cristalina que repiquetea como campanillas al aire. Regocijo que se asoma a mi memoria en los momentos más duros, regresándome la confianza.

Me es suficiente con tu voz, suave y tranquila, que mece todos mis sueños.

Sobrepasas todo con tu mirar, reflejo de tu alma en calma.

Cuando me extiendes tu mano … ¡cualquier otra cosa se opaca! … ¡todo cobra luz!

Tus palabras … toman vida por sí mismas, por el sólo hecho de haber sido emitidas por tus labios.

Amo hasta tus berrinches de niño chiquito … tratando de encubrir tus miedos.

Tu continuo sentimiento de gratitud … se combina con el gozo por la vida.

Tus sueños me seducen, inciertos rasgos de futuro.

Traes a mi vida la esperanza, por un simple pase mágico de palabras, cuando recobras una parte de tu yo profundo.

Quisiera que pudieras reconocerte como lo hago yo … ¡podrías amarte realmente!

Y, tal vez, amarme también ...