sábado, febrero 17

¡Muchas felicidades, Fran!


¿Qué explicación podría existir? ¿Cómo justificar la omisión de manifestar gozo por el suceso maravilloso de tu llegada a este tiempo de vida?

¡Ninguna!!

Podría pensarse … tal vez se te olvidó Belén. Pero no, no es que se me haya olvidado la fecha del cumpleaños de Fran … o que no me importara compartir con él la felicidad. No.

Es que los cambios se han acelerado a tal magnitud en mi vida que no sólo me es difícil saber en qué día vivo, sino que lo difícil me está resultando permanecer en esta dimensión, Ser capaz de medir el tiempo y los sucesos como lo había hecho hasta ahora.

Y así … el 28 de enero se perdió en alguna parte del calendario, se ausentó de mi vida y ¡no pude felicitarte!

¡Te deseo un muy feliz cumpleaños! Tu presencia ha marcado mi vida, la algarabía me inunda desde entonces ... ¡Felicidades!