sábado, junio 9

Soledad...


Nunca sentí soledad durante tu ausencia.
Y hoy, aunque estás junto a mí, te añoro como nunca.

Pensaba que jamás me había sucedido esto...
pero ¡cómo no! Ocurrió todas y cada una de las veces que compartimos.

Llegas a mí, me deslumbras, pero no estás asequible.

Busco desesperadamente seguir sonriendo.
De perdida, continuar respirando.

¿Cómo lograrlo?

He rozado el firmamento con mis alas,
libertad que me otorgas.

He abrazado las estrellas más brillantes,
chispas de luz en mi camino.

He viajado por el universo,
colgada de los sueños que en mí despiertas.

¿Y tu ausencia se pronuncia como la larga sombra,
sol de medianoche, de tu impactante porte?